Caminar los bordes de la ciudad. Del Puerto a Costa Salguero

El acto de andar transforma el espacio. Estar ahí, nos modifica y también transforma nuestra percepción de un lugar. Eso dice Francesco Careri * y nos empuja con sus palabras a caminar por la ciudad para hacernos parte del paisaje.

El domingo 24 de junio, nos volvimos a reunir con el Colectivo Ribereño para producir una nueva acción de alcanzar el río. Esta vez nos lanzamos a caminar por el Puerto para llegar hasta el predio de Costa Salguero.

Partimos del Hotel de Los Inmigrantes, esta emblemática construcción que fue albergue para los inmigrantes europeos y hoy se encuentra lindante con otro edificio donde se tramitan las residencias de lxs migrantes actuales.

En la orilla del río se construyó este espacio de pasaje entre el adentro y el afuera, ese otro borde, nos decía Antolín Magallanes. Buenos Aires tiene varios bordes, uno sobre otro y se preguntaba, antes de comenzar a caminar, porqué la ciudad había crecido sobre el río alejando sus costas casi 2 kilómetros, en vez de adentrarse en sus pampas.

 

 

Comenzamos a andar hacia el norte por la Av. Antártida Argentina cruzando las vías del ferrocarril y giramos hacia el este, perpendicular al Río de la Plata que intuíamos cerca, pero ni siquiera avistamos .

Entramos por las veredas anchas de Comodoro Py, la avenida tiene un boulevard en el medio. Rejas y vigilancia en los edificios de la Armada, el tribunal de Justicia, custodia militar y tanques de guerra se ven como ornamento en los jardines del edificio Libertad.

 

Detrás de los altos vallados se asoman las grúas por la Av. Castillo. Es un domingo nublado, la única actividad visible parece ser nuestra caminata y los autos que a toda velocidad se pierden en las curvas de la avenida.

 

Dejamos atrás el Hospital ferroviario, fantasmal y abandonado desde finales de los años 90’. Barcos y trenes, fueron aliados, en algún momento de nuestra historia.En el centro de la Avenida Castillo, quedan estacionados camiones de carga vacíos.Playones con contenedores que se acumulan en altas pilas, se van sucediendo a un lado y otro del camino. La autopistas corre no muy lejos y por algunos tramos, se asomán los tanques de agua y las casas más altas del Barrio Carlos Mujica – Villa 31 de Retiro.

6

Al río vamos a llegar, no  ? pregunta alguien.
La última curva de la avenida nos deja en la Dársena F. El paisaje cambia, algo del Antiguo Puerto Nuevo se llega a ver en el lugar.

 

Es un momento de descanso. Hay mate y conversaciones en las escalinatas de cemento.
Enfrente se ve el majestuoso edificio de la Usina Eléctrica que convive con los contenedores llegados del otro lado del mar. Las grúas amarillas y naranjas detenidas a los lados más algunos cascos de embarcaciones oxidadas y tanques plateados completan el paisaje.

 

La vegetación es frondosa cerca de las orillas con bancos de arena, el río ya se intuye más cerca. Alguien levanta muestras del suelo arenoso. Otros discuten sobre las especies de pájaros que se pierden en los árboles.

Continuamos caminando por una vereda muy angosta, bordeando la dársena. Es una zona de empresas areneras. Su infraestructura flota sobre las orillas del canal. Hay barcos que parecen amarrados desde siempre. Un perro nos sorprende ladrando desde una escotilla.

 

El tripulante de una embarcación hace chillar la manivela que levanta lentamente una manguera. Un grupo de caminantes se detiene hipnotizado por el trabajo naval.

 

Cada vez más cerca del río abierto, algunos pescadores solitarios prueba suerte en el canal.
Un cartel nos indica que llegamos al Paseo Costanero. Una vereda de cemento hace las veces de orilla del río. Una larga línea de cañas marca el territorio de la actividad pesquera del domingo. Familias, parejas y paseantes aprovechan los escasos espacios verdes con que cuenta la porción pública para recostarse en el pasto.

 

Esta costanera artificial de 200 metros es lo máximo que se obtuvo para el uso público tras sucesivas batallas legales contra las empresas que explotan el predio de Costa Salguero. Diversos modelos de vallados se levantan en los bordes del predio privatizado. Unos niños, del otro lado de un vidrio, miran curiosos, la llegada de lxs caminantes. En otro sector separado por redes, se juega un campeonato de futbol 5. Más allá en un bar, lo que parecen ser los restos de un cumpleaños, se desparraman por el suelo.

017

Un pescador agrega otra palometa al balde.
La tarde va cayendo y el horizonte se pone más plateado aún. Llegamos al río que ahora se nos abre inmenso y cercano.

Nota: Agradecemos a Facundo Di Filippo por acercarse a la Caminata y explicar la situación legal del predio de Costa Salguero usurpado por las empresas que impiden el acceso a las orillas del río.

 

Wallkscape. EL andar como práctica estética, Francesco Careri.
Editorial Gustavo Gili ( 2002)

 

Fotos de Sonia Neuburger y Juliana Ceci. Texto de Carolina Andreetti
Producción: Colectivo Ribereño

 

Anuncios

Un comentario en “Caminar los bordes de la ciudad. Del Puerto a Costa Salguero”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s