Barro y cerámicas en el Cauce Viejo. 22 de abril de 2018. Caminata.

El domingo 22 de abril volvimos al Cauce Viejo del Riachuelo, ubicado en el Parque Ribera Sur de Villa Riachuelo, en la Ciudad de Buenos Aires.

Fuimos para seguir explorando el lugar y, como siempre, a mirar las orillas de la ciudad.

Para esta Expedición Analía Donadio y Carla Hebe Gorbalán, artistas, expertas en barros y cerámicas, habían fabricado un cartel para el Cauce.

Y nos acompañó la legisladora Vicky Montenegro, de Unidad Ciudadana, entre otros integrantes de la Legislatura.

Fuimos, también, a concocer el sitio donde el Gobierno de la Ciudad piensa instalar una planta de incineración de basura. Por algún motivo, está planeado hacerlo encima de este espacio verde que quieren destinar a a un playón de camiones y desperdicios.

¿No hay otras opciones? ¿Se les consultó a los vecinos?

Más información sobre el proyecto de la planta de basura: http://goo.gl/ps24su

Más información sobre el Cauce Viejo: https://bit.ly/2ju2ruT

Colectivo Ribereño

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Un cartel para el Cauce Viejo

El domingo nos juntamos en la Puerta del Autódromo, en Av. Roca y la General Paz. Charlamos un rato y enfilamos hacia el Parque Ribera Sur.

Habían venido Vicky Montenegro, la Legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, e integrantes de su equipo que venían a conocer el lugar, junto a otros del equipo del legislador Santiago Roberto.

Estaba despejado. Sin lluvia a la vista, era un buen día para caminar por los restos del Riachuelo antiguo.

Seguían ahí los meandros del río, confundidos entre la maleza y el cañaveral, y podían escucharse los pájaros sobrevolando entre los árboles.

Íbamos a completar la misión asumida en la última caminata. Teníamos el cartel de cerámica construido por las artistas Analía Donadio y Carla Hebe Gorbalán: un letrero con el nombre para instalar en la baranda al fondo del Cauce, votado por la asamblea espontánea del último encuentro, donde se decidió llamar “Paso de los Querandíes” al mirador de la desembocadura.

Había poca agua en el Cauce. Como siempre, charlamos sobre cómo podrìa mejorar el lugar si se le devolviera parte de su caudal. Si el ingreso del curso desde la Provincia, entubado por abajo de la General Paz, permitiera que el agua fluyera mejor; quizás hasta se podría evitar la llegada de la basura arrastrada desde los barrios.

Volvimos a pensar en los márgenes podados y en cómo podría renovarse la vegetación del área si se la dejara crecer algunos metros a cada lado, y se permitieran florecer especies nativas que abundan en el predio, como los talas.

A un costado, pasamos frente al enorme Monumento al Almirante Brown.

Por momentos el Cauce se perdía en el pastizal. Algunos se metían entre matorrales para asomarse al agua.

Al fondo del Parque el terreno se volvía cuesta arriba. El Cauce ingresaba en un pequeño barranco y pasamos a observarlo desde unos cuatro o cinco metros de altura. Cubierto de ricinos y otros arbustos, desplegados como una bóveda, el curso alcanzaba el límite del Parque. Más allá de la reja que lo rodea corre la Avenida 27 de Febrero, el borde sur de la Ciudad de Buenos Aires, con su hilera de álamos que la separan, a pocos metros, del curso principal del Riachuelo. No lo veíamos desde donde estábamos.  

Por una tubería excavada bajo la avenida, el Cauce Viejo vuelve a integrarse al curso principal del Riachuelo, como si el desvío que, por algún motivo, lo mantuvo apartado de él, lograra hacerlo entrar en razón.

Desde el mirador de la desembocadura se observa al Cauce correr al fondo de ese tramo escarpado. En la baranda que lo circunda, Analía y Carla prepararon el cartel. Las letras de cerámica las habían cocido en su taller, como las placas hechas de barro tomado de las márgenes del Cauce, también cocido, y pintadas en esmalte con siluetas de plantas del lugar.

La ronda de inauguración incluyó palabras de agradecimiento para las artistas, y el recuerdo de los querandíes, primeros habitantes de la zona, y, en especial, de la bisabuela de Guillermo Luciano Gómez -integrante del colectivo-, quien ya vivía en un campo de la zona de Villa Riachuelo a fines del siglo XIX, y era parte del pueblo querandí, algunos de cuyos integrantes vivían todavía en los alrededores de la ciudad.

Tras los aplausos se armó una asamblea. Discutimos el futuro del predio, compartimos las noticias de una planta de basura que, dicen, la Ciudad piensa construir en el Parque Ribera Sur. No hay más información al respecto. No se conoce cuál sería la tecnología a utilizar. Ni qué impacto podría tener en el Cauce Viejo. La Ciudad decidió reasignar un lote del terreno mediante una Ley votada en 2014, casi a escondidas. Poco más se hizo público desde entonces.

Ya de regreso, caminamos por la otra margen del Cauce. A la entrada del Autódromo algunos se dispersaron mientras la charla seguían en las mesas de un puesto de bondiolas.

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